He temblado junto a Chile, Japón, y Taiwán. De hecho, me estremezco cada vez que las noticias hablan de desastres tan frecuentes. Significa que algo no anda bien. A miles de kilómetros, en mi isla de Cuba, pequeños sismos de terror aún me trastornan el pensamiento. ¿Que no bastó con Haití? ¿Que ahora también se descompone Chile? ¿Que a cualquier hora, en cualquier minuto, puede o no ser mi hogar el hostigado? ¿Qué tan reales podrán ser los pronósticos para el 2012? ¿Qué tanto hemos aún de descubrir, de temer, de perder?...continuar