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Poemario:

Patría

 
Carlos Cáceres, Poeta de Perú.
 
     
Patría
Esto es un escenario paralítico,
este país se está cayendo con lepra de ánimo;
todo es un paisaje deprimente y carachoso,
la feria interminable de huelguistas;
los cartoneros y los que duermen por los puentes;
la vida misma pretendiendo respirar,
entre edificios pintarrajeados y descoloridos,
entre autos malogrados, monóxidos y dióxidos...
uno que otro duende travieso y de lengua larga,
que aun cree que puede asustarnos más que el SIDA;
el cielo y sus boca sucia desabotonada,
locos con los pantalones caídos y ladrones en todas partes,
y aún así, todo se cree equilibrado!,
creo que estamos equidistante entre la confusión y el conformismo,
y que caemos en manadas, sedentarios, muriendo de hambre,
acusando al gobierno, permitiendo que se nos lave el cerebro con música,
todo es deprimente,
y allí caigo yo,
entre este maltrecho coraje del peruano,
entre toda su razón influenciada por el cristianismo,
entre sus miopes ojos que no ven que hay amor más allá de sus esposas,
allí caigo yo,
sufriendo con mi país pudriéndose en burocracia,
sin gloria, sin oro, sin fibra, sin honestidad, sin rima, sin poesía,
y yo, me fuerzo a mi mismo,
me empujo encajando con ira en este rompecabezas,
moviéndome con el barullo y al ritmo de los transeúntes;
estoy forjado y endurecido, soy un cuero de cuarta,
que no sabe si llorar o luchar o meterse un balazo;
sacudo la cabezota, tomo un “PROZAC” y ya está.

Sedado, como todos los torpes que aún no se rebelan contra todo,
y con este despreocupado pecho mío aún caprichoso;
me quedo encogiendo la hombría, procurando que nadie me patee allí;
me relamo para saborear los pocos segundos de mi propia complacencia,
me decido, logro saber que es lo que quiero, y lo que quiero es amar,
decido ser sensual y lindo, lo que quiero es amar,
entretenerte con mis maromas en la cama, y hacer que estés sólo en mí.
pero, después de 12 horas se pasa el efecto del antidepresivo,
y por toda esta basura que hay de lunes a domingo,
no sé si sonreír como agradecimiento fingido y frígido al mundo,
por permitirme caminar y mirar, y deleitarme con las maravillas de lo inesperado,
con ese sabor cotidiano que a veces sorprende,
o de plano jadear dentro de estas cuatro paredes pálidas,
con una música torpemente seductora, y dejar flotar en poesía toda esa amargura,
en un claustro que me sabe a pecado, pues no es público;
...se me vuelve a destejer el alma, esta ciudad oxida toda sonrisa...
milagro, todas las risa mueren, excepto la tuya, que siempre me deleita y me da vida,
y de pronto,
me olvido, del yo, de lo malo, de mi patria,
y confío que en mi patria, todo esta miseria tendrá un final feliz,
que con sólo saltar en un pie y comerme una perdiz,
voy a saborear la eternidad en tu boca,
y contemplaremos el arco iris que pintamos en el jardín trasero;
tú y yo, juntos agarrados de las manos,
suspirando, esperando que Dios nos bendiga a diario;
contigo de pronto decido, que debo esperar que lo bueno nos ocurra,
y dejo la idea loca de arrancarme la esperanza del cerebelo
y seguir muriendo en esta podredumbre que llamamos patria.

 
1o de abril de 2006

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El Salvador, Centro América.