Los Templarios del Siglo XI y XII NUNCA fueron una SOCIEDAD SECRETA. Mas al contrario, eran uno de los valuartes que tenía la Iglesia Cristiana en tierras de Jerusalén, durante las Cruzadas.
Decir de los Templarios que "Aquellos que, estando dentro de la orden, no combatían ni participaban de las invasiones, articulaban lo que fue el primitivo sistema bancario: Una red de relaciones económicas en el mundo exclusivamente cristiano." es demostrar poco conocimiento de lo que era el Temple. Una Orden de Caballería Militar y Religiosa, donde no había quien no combatiera, siendo Caballero Templario, a no ser que tuvieran dispensa de su inmediato superior, por las heridas precísamente, recibidas en batalla, o por grave motivo de salud física. Como monjes, habitaban en monasterios templarios, en los que idearon un sistema para proteger a los peregrinos de ser saqueados en el camino: El Abad (Prior) de un convento Templario, recibìa del peregrino una determinada cantidad, a cambio de un documento escrito en un lenguaje críptico, sólo entendido por templarios, en el que se autorizaba al portador una vez identificado con las señas que se leían en el pergamino, a retirar la misma cantidad o parte de ella, en otro monasterio del Temple, a lo largo de la ruta de peregrinación.
"Existen un número terminado de normas para los que integran la orden. Estas disposiciones se establecieron originalmente en el Concilio de Troyes y se reunían en una lista de 75 artículos". Sin duda se refiere usted a la Regla dada al Temple por el Abad Cisterciense Bernardo de Claraval, y ninguna de ella era inútil o trivial, en cuanto a que el ayuno, era en virtud de su creencia religiosa cristiana, y la dieta era necesaria para mantener la fuerza en la batalla.
El final de a Orden, tampoco tuvo que ver con Salahadin, dado que éste se produjo mucho después de la salida del Temple con el resto de cristianos que habitaban en Jerusalen. Tuvo mas bien que ver con las enormes deudas económicas contraidas por un rey (Felipe IV "El Hermoso" de Francia) a causa de sus excesos en guerras fronterizas con los paises vecinos, y los propios derroches de la corona francesa, lo que motivaron al Rey a pedirle a su primo, el Papa Clemente V que habitaba en la sede de Avignon (El Papa era francés, y trasladó la sede de Roma a Francia), que excomulgase al Temple basandose en confesiones de antiguos templarios expulsados y traidores a su causa, lo que motivó que el Papa iniciase el Proceso contra Templarios, cuyo documento final, la Bula Vox in Excelso condenaba a los Templarios a la excomunión. Acto seguido, el Rey Felipe IV de Francia asaltó el cuartel general del Temple en París y mandó apresar a todos los Templarios en tierras francesas, y acabó con ellos en un proceso inquisitorio, vergonzoso, innecesario y cruel, queriendo indagar símplemente el paradero del legendario "tesoro templario" para apropiarse de él y pagar así sus cuantiosas deudas, como ya había hecho antes con los bienes de otras comunidades (Hugonotes y Judíos).
Señor, está usted muy equivocado y parte de una base de ignorancia y de confusión, al confundir a los templarios con los masones, relación que no ha existido NUNCA.
En la actualidad (Siglo XXI) existen comunidades templarias, que aún no pretendiendo ser sucesores directos de aquellos primitivos templarios (sería imposible, pues eran célibes por imperativo de su Regla), sí pretenden resucitar los valores de dicha Orden y su norma de vida, como necesaria para reestablecer algo de orden en un mundo caótico al que vamos avocados.
Como representante de una de ellas, le invito muy sincéramente a acercarse a las mismas, y profundizar un poco más en la apasionante historia de los Pobres Caballeros de Cristo, los Conmilitones o Templarios.
Cordiales saludos, y un triple abrazo templario.
"Non nobis, Domine, non nobis; sed Nomini Tuo da Gloriam!"
Sr. Ricardo Curto:
Gracias por dejarnos su comentario. El autor del artículo elaboró una respuesta al mismo en el siguiente enlace:
Discusión sobre los Caballeros Templarios.
Atentamente.
Editor de RevistaDemocracia.com



Los Templarios vestían un manto blanco que tenía dibujada una cruz roja y sus unidades militares se hicieron famosas por su valor y proezas.































